La terapia de frío incluye duchas frías, baños de hielo e inmersión en agua fría. Se utiliza por beneficios percibidos como la mejora del estado de ánimo, la reducción del dolor muscular y la "resiliencia", pero también conlleva riesgos de seguridad reales, especialmente con la inmersión repentina y en personas con enfermedades cardiovasculares.
La seguridad es lo primero
La inmersión en agua fría puede desencadenar una respuesta de choque al frío (respiración rápida, picos en la frecuencia cardíaca y la presión arterial) y puede ser peligrosa, especialmente para personas con antecedentes cardíacos o hipertensión no controlada.[1]
No existe un único protocolo de consenso. Si experimenta:
American Heart Association. You’re not a polar bear: The plunge into cold water comes with risks. 2022. https://www.heart.org/en/news/2022/12/09/youre-not-a-polar-bear-the-plunge-into-cold-water-comes-with-risks ↩︎ ↩︎ ↩︎