Los microplásticos son fragmentos de plástico de menos de 5 mm. Los nanoplásticos son aún más pequeños, a menudo en el rango submicrométrico. Provienen de envases degradados, textiles sintéticos, el desgaste de los neumáticos, materiales industriales, plásticos en contacto con alimentos y agua embotellada o procesada. La cuestión de la longevidad no es si existe exposición; existe. La pregunta más difícil es cuánto importa para la salud humana, qué intervenciones reducen la exposición de manera confiable y qué afirmaciones siguen siendo especulativas.
El agua embotellada puede contener grandes cantidades de partículas de plástico, especialmente nanoplásticos.[12] El envasado de alimentos, las tablas de cortar de plástico, las bolsas de té, los recipientes de comida para llevar y calentar alimentos en plástico pueden aumentar la exposición. Hervir agua dura del grifo y filtrar el precipitado puede reducir algunas partículas en suspensión porque las incrustaciones de carbonato de calcio pueden atrapar los plásticos.[13]
El polvo en interiores es una vía de exposición importante. Los textiles sintéticos, la tapicería, las alfombras y los plásticos domésticos degradados desprenden partículas. Una buena ventilación, la filtración HEPA, la limpieza del polvo con paños húmedos y el aspirado regular con un sistema HEPA sellado pueden reducir el polvo inhalado e ingerido.
El poliéster, el nailon, el acrílico y el forro polar desprenden microfibras. Lavar los textiles sintéticos de forma menos agresiva, utilizar bolsas o filtros de captura de microfibras y elegir fibras naturales para las prendas que más desprenden puede reducir las emisiones y el polvo doméstico.
Las partículas del desgaste de los neumáticos son una fuente ambiental importante. No son fáciles de eliminar individualmente, pero la filtración en interiores, evitar rutas de ejercicio con mucho tráfico y la mitigación de la calidad del aire urbano pueden reducir la carga de inhalación.
La señal humana de mayor impacto proviene del análisis de la placa carotídea. Los pacientes con partículas detectables de polietileno o PVC en las placas presentaron un mayor riesgo de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular o muerte por cualquier causa durante el seguimiento, junto con marcadores inflamatorios en la placa.[7:1] Esto no demuestra causalidad, pero convierte a la inflamación cardiovascular en un área de investigación de alta prioridad.