| Tipo de afección | Trastorno uterino benigno, dependiente de estrógenos |
| Síntomas primarios | Sangrado menstrual abundante (HMB), dismenorrea grave, dolor pélvico crónico, dispareunia, infertilidad |
| Diagnóstico primario | Ecografía transvaginal (TVUS), resonancia magnética (MRI) |
| Tratamiento médico de primera línea | LNG-IUD, COCPs (continuos), progestágenos orales (dienogest), NSAIDs, ácido tranexámico (TXA) |
| Intervenciones avanzadas | Agonistas/antagonistas de GnRH, letrozol, embolización de la arteria uterina (UAE), cirugía conservadora |
| Riesgos clave / Señales de alerta | Anemia crónica grave, fallo de la ablación endometrial, ruptura uterina posquirúrgica |
| Prevalencia | ~1% a nivel mundial en la población general; hasta un 41–49% en cohortes sintomáticas y un 31% en cohortes infértiles |
La adenomiosis es un trastorno ginecológico común y dependiente de estrógenos, caracterizado por la presencia benigna de glándulas y estroma endometrial ectópico dentro del miometrio [1][2], lo cual se asocia con un aumento del volumen uterino e hipertrofia del músculo liso periférico [3]. Considerada históricamente como un diagnóstico histopatológico realizado de forma retrospectiva tras una histerectomía, los avances en las técnicas de imagen no invasivas han transformado el panorama clínico, revelando una alta prevalencia de adenomiosis en pacientes jóvenes que presentan dolor pélvico grave y subfertilidad [4]. En pacientes con infertilidad sometidas a tecnologías de reproducción asistida (ART), la presencia de adenomiosis se asocia con tasas más bajas de nacidos vivos y de embarazo clínico [5].
La adenomiosis se presenta típicamente en personas en edad reproductiva con síntomas como sangrado menstrual abundante (HMB), dismenorrea grave y dolor pélvico [6][4:1]. El examen clínico a menudo revela sensibilidad uterina en la exploración pélvica bimanual, lo que sirve como un predictor independiente de la enfermedad, independientemente del tamaño uterino o de la presencia de fibromas concomitantes [7]. El manejo clínico se centra en la supresión hormonal no quirúrgica, utilizando regímenes intrauterinos u orales, mientras que se reservan las opciones quirúrgicas para la restauración de la fertilidad con preservación uterina o para la cura definitiva [6:1][8].
Un protocolo clínico integrado y escalonado garantiza la verificación, estadificación y escalada sistemáticas de las modalidades terapéuticas [6:2][12]:
| Paso | Intervención | Prioridad clínica / Dosificación | Duración | Objetivo clínico principal |
|---|---|---|---|---|
| Paso 1 | Verificación diagnóstica | Examen pélvico bimanual [13][7:1], ecografía transvaginal (TVUS) [14]. Resonancia magnética (RM) pélvica si la TVUS no es concluyente [14:1][15]. | Línea base / Evaluación inicial | Excluir embarazo, infección pélvica y malignidad; mapear miomas o endometriosis coexistentes [6:3][4:2]. |
| Paso 2 | AINEs y antifibrinolíticos | Ibuprofeno o ácido mefenámico (programado); ácido tranexámico (TXA) durante la menstruación [6:4]. | Durante la menstruación | Alivio directo del dolor y reducción del sangrado menstrual abundante [6:5]. |
| Paso 3 | Supresión de primera línea | Dispositivo intrauterino liberador de levonorgestrel (DIU-LNG) [16][17] o progestágenos orales continuos como dienogest 2 mg diarios de forma continua, según lo evaluado en 2025 por Vannuccini et al. [12:1]. | A largo plazo (hasta 5–6 años para el dispositivo [16:1]) | Inducir atrofia endometrial, reducir el sangrado menstrual abundante (SMA) y el dolor [16:2][17:1]. |
| Paso 4 | Supresión avanzada | Antagonistas de la GnRH orales (relugolix, elagolix) con terapia de reemplazo (add-back) [18][19], o agonistas de la GnRH de liberación prolongada (depot) [18:1]. | Supresión adaptada a los síntomas [6:6], o de 3 a 6 ciclos antes de la FIV [20]. | Hipogonadismo hipogonadotrópico pronunciado, reducción del tamaño uterino y de las lesiones [21][22]. |
| Paso 5 | Conservador / Quirúrgico | Embolización de arterias uterinas (EAU) [23], adenomiomectomía conservadora [8:1] o histerectomía definitiva [6:7]. | Individualizado | Síntomas refractarios, preservación de la fertilidad o cura definitiva [6:8][8:2]. |
La adenomiosis es una afección altamente prevalente y dependiente de estrógenos que se diagnostica mejor de forma no invasiva mediante ecografía transvaginal de alta resolución o RM pélvica. El manejo clínico se centra en la supresión hormonal médica a largo plazo (utilizando DIU-LNG o progestágenos continuos) para controlar el sangrado menstrual abundante y la dismenorrea, reservando la cirugía conservadora o la histerectomía definitiva para los casos refractarios.
La adenomiosis es una afección ginecológica benigna caracterizada por la presencia de glándulas y estroma endometriales demostrados patológicamente dentro del miometrio uterino [1:1]. Esta invasión ectópica se asocia con un aumento del volumen uterino e hipertrofia reactiva del músculo liso periférico [3:1]. El tejido ectópico experimenta una proliferación hormonal cíclica y microhemorragias [2:1][24], lo que promueve cambios tisulares localizados, angiogénesis, inflamación y fibrosis [25][26].
Se proponen dos teorías principales de la patogénesis:
La secuenciación de nueva generación (NGS) moderna y la investigación molecular han mejorado sustancialmente nuestra comprensión de la fisiopatología de la adenomiosis:
Aunque históricamente se han tratado como entidades aisladas, la adenomiosis, la endometriosis y los leiomiomas uterinos (fibromas) son trastornos estrechamente relacionados y dependientes de estrógenos que con frecuencia se superponen en la práctica clínica [1:2][23:1]:
La gravedad clínica de la adenomiosis se correlaciona con el grado de afectación miometrial y la gravedad de las lesiones [6:10][4:4].
El diagnóstico preciso se basa en imágenes no invasivas de alta resolución, que han reemplazado en gran medida a la evaluación histológica de las muestras de histerectomía [6:12][4:8].
La ecografía transvaginal es la principal modalidad diagnóstica no invasiva [14:3]. Sirve como una herramienta de primera línea confiable con alta especificidad para detectar cambios en la textura miometrial y el volumen uterino [4:9][14:4].
Los signos ecográficos de la adenomiosis se categorizan en signos directos (que reflejan la presencia de tejido endometrial ectópico dentro del miometrio, como microquistes subendometriales o brotes ecogénicos) y signos indirectos (que reflejan cambios reactivos en el miometrio circundante, como engrosamiento asimétrico de la pared, sombra en forma de abanico o una zona de unión difusa o irregular) [38]. Aunque la presencia de al menos un signo directo representa un marcador fuerte de la enfermedad, la historia clínica y los síntomas siguen siendo esenciales, ya que las pacientes sintomáticas aún pueden tener una alta probabilidad de adenomiosis incluso en ausencia de signos ecográficos directos [38:1].
La MRI pélvica está indicada cuando los hallazgos de la ecografía transvaginal no son concluyentes, o cuando es clínicamente necesario un mapeo detallado de la enfermedad focal frente a la difusa [14:5][15:1].
Los criterios clave de la MRI incluyen:
Aunque las técnicas de imagen no invasivas son el estándar para el manejo clínico, la histopatología de las muestras de histerectomía o biopsia sigue siendo el estándar de referencia [4:10]:
Para evitar errores diagnósticos, los médicos deben realizar sistemáticamente una evaluación clínica exhaustiva y seleccionar los métodos diagnósticos adecuados:
[ ] Examen clínico y bimanual
- Acción: Realizar un examen pélvico bimanual para evaluar la sensibilidad y el tamaño uterino [^33][^43].
- Predictores clínicos: Evaluar la sensibilidad uterina, la cual es un predictor independiente de adenomiosis independientemente de si el tamaño uterino es mayor o menor de 14 semanas [^43].
[ ] Ecografía transvaginal (TVUS)
- Acción: Realizar TVUS como la modalidad de imagen diagnóstica de primera línea principal [^25].
- Exclusiones: Evaluar el compromiso miometrial y las características de la JZ [^18][^25].
[ ] Resonancia magnética (MRI)
- Acción: Recomendada como método de imagen de segunda línea si la TVUS no es concluyente [^25], o si coexisten leiomiomas [^38].
- Exclusiones: Mapear la enfermedad focal frente a la difusa y evaluar el grosor de la JZmax [^17].
[ ] Biopsia endomiometrial histeroscópica
- Acción: Considerar la biopsia endomiometrial histeroscópica para complementar las imágenes en casos de sangrado uterino anormal [^27].
- Exclusiones: Proporciona verificación diagnóstica a nivel tisular antes de la cirugía, mostrando una alta sensibilidad (86.36%) y especificidad (90%) [^27]. (Para el manejo de los síntomas de la dismenorrea, consulte también la [Guía de acción para el dolor menstrual](../guides/period-pain-action-guide.md)).
Los síntomas clínicos de la adenomiosis imitan varios estados ginecológicos, neoplásicos y fisiológicos. Para evitar tratamientos inadecuados o errores quirúrgicos, estas entidades deben distinguirse sistemáticamente.
| Diagnóstico | Características clínicas distintivas | Hallazgos diagnósticos clave |
|---|---|---|
| Endometriosis | Dolor pélvico cíclico, dispareunia profunda e infertilidad [1:4]. | La endometriosis y la adenomiosis comparten características clínicas y patogénicas y coexisten con frecuencia, mostrando una sobreproliferación dependiente de estrógenos similar, tal como lo analizan Donnez et al. (2024) [1:5]. |
| Fibromas uterinos (leiomiomas) | Sangrado, dolor pélvico y agrandamiento uterino [4:11]. | Los fibromas y la adenomiosis causan síntomas que se superponen y coexisten con frecuencia, lo que requiere imágenes de alta resolución (como la ecografía transvaginal o la MRI) para diferenciar las lesiones, como lo señalaron Schrager et al. (2022) [4:12]. |
| Enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) | Dolor pélvico bilateral, secreción cervical purulenta, sensibilidad, fiebre e inicio agudo. | Leucocitosis, PCR elevada, frotis cervical positivo; la TVUS muestra hidrosálpinx. |
| Neoplasia maligna / hiperplasia endometrial | Sangrado uterino anormal persistente en mujeres en edad reproductiva o posmenopáusicas. | Evaluado bajo el sistema FIGO PALM-COEIN descrito por Munro et al. (2011) [44], donde la neoplasia maligna y la hiperplasia constituyen categorías distintas de sangrado uterino anormal. |
Para evitar errores diagnósticos y tratamientos inadecuados, los médicos deben excluir sistemáticamente los imitadores clave —específicamente el embarazo, la enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) y las neoplasias malignas pélvicas/uterinas— antes de establecer un diagnóstico de adenomiosis o iniciar una terapia supresora [6:13][4:13].
[ ] Exclusión de embarazo
- Indicador clínico: El agrandamiento uterino, el reblandecimiento, la amenorrea y la congestión pélvica pueden imitar la adenomiosis [^20].
- Paso diagnóstico: Realizar una prueba cualitativa o cuantitativa de beta-hCG en suero o orina para todas las personas en edad reproductiva antes de iniciar terapias de supresión hormonal o someterse a procedimientos [^1].
[ ] Exclusión de infección pélvica / EIP
- Indicador clínico: La sensibilidad uterina bimanual, el dolor pélvico crónico severo, la dispareunia y el sangrado anormal pueden superponerse con infecciones pélvicas activas o enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) [^1][^43].
- Paso diagnóstico: Realizar un examen pélvico bimanual para evaluar la sensibilidad uterina, de la movilización cervical o anexial [^33][^43]. Descartar clínicamente infecciones pélvicas activas antes de emprender intervenciones uterinas o la colocación de un dispositivo intrauterino [^1][^20].
[ ] Exclusión de neoplasias malignas pélvicas y uterinas
- Indicador clínico: El sangrado uterino anormal (SUA), los márgenes endometrio-miometriales irregulares y las masas uterinas de rápido crecimiento pueden imitar el carcinoma de endometrio, el sarcoma uterino o el carcinosarcoma [^17][^21].
- Paso diagnóstico: Realizar una ecografía transvaginal (TVUS) para evaluar el grosor endometrial y la regularidad de la línea endometrial [^25]. Conductar un muestreo endometrial (biopsia) o una biopsia guiada por histeroscopia en pacientes que presenten sangrado uterino anormal o inexplicable para descartar hiperplasia endometrial o neoplasia maligna [^1][^21][^27]. Obtener una RM pélvica para diferenciar las lesiones adenomiósicas benignas de los sarcomas uterinos o los sarcomas del estroma endometrial, utilizando imágenes ponderadas en T2 y difusión (DWI/ADC, donde un coeficiente de difusión aparente relativamente alto sugiere una lesión benigna) [^17][^47].
Un protocolo clínico escalonado e integrado garantiza la verificación sistemática, la estadificación y la escalada de las modalidades terapéuticas [6:14][12:4].
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| PASO 1: VERIFICACIÓN Y EVALUACIÓN DIAGNÓSTICA |
| Realizar historia clínica de la paciente, examen pélvico bimanual |
| (evaluando la sensibilidad y el tamaño uterino) [^33][^43] y TVUS de |
| primera línea [^25]. Exclusión sistemática de imitadores (embarazo, |
| EIP, neoplasia) completada antes de iniciar la terapia [^1][^20]. Si la |
| TVUS no es concluyente o existen leiomiomas coexistentes, utilizar RM |
| pélvica como herramienta de segunda línea para identificar patologías |
| pélvicas concurrentes [^20][^25][^26][^38]. |
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|
v
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| PASO 2: ESTADIFICACIÓN FENOTÍPICA Y PRIORIZACIÓN CLÍNICA |
| Categorizar a la paciente en uno de tres fenotipos clínicos primarios: |
| |
| A. Fenotipo hemorrágico: SMA dominante, anemia microcítica o |
| antecedentes de episodios de sangrado agudo [^20][^23]. |
| B. Fenotipo álgico: Dismenorrea severa dominante y dolor pélvico |
| crónico; refractario a analgésicos de venta libre [^3]. |
| C. Fenotipo reproductivo: Objetivos de fertilidad/concepción activos o |
| planificados; antecedentes de fallo de implantación recurrente [^12].|
+-------------------------------------------------------------------------+
|
v
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| PASO 3: ESCALADA DE LA VÍA TERAPÉUTICA DIRIGIDA |
| Implementar vías terapéuticas específicas para cada fenotipo: |
| |
| A. Escalada hemorrágica: |
| - Cribado de anemia y monitorización de niveles de hemoglobina y |
| ferritina; reemplazo de hierro según las guías [^23]. |
| - Supresor de primera línea: Insertar DIU-LNG (estándar de oro) si |
| el volumen uterino lo permite [^9][^13]. |
| - Refractario: Escalar a progestágenos orales (Dienogest) o |
| antagonistas de la GnRH con terapia add-back [^7][^8]. |
| |
| B. Escalada álgica: |
| - AINE programados comenzando antes de la menstruación [^1]. |
| - Supresor de primera línea: DIU-LNG [^9] o ACOCs continuos [^1][^41]|
| - Segunda línea: Dienogest oral 2 mg al día, eficaz durante 3 años |
| según Vannuccini et al. en 2025 [^3]. |
| - Refractario: Agonista de la GnRH de depósito o antagonistas |
| orales de la GnRH con terapia add-back [^7][^8]. |
| |
| C. Escalada reproductiva: |
| - Evitar supresores a largo plazo que bloqueen la ovulación [^12]. |
| - Para preparación de TRA: Supresión con agonistas de la GnRH de |
| ciclo largo antes de la transferencia de embriones congelados |
| (TEC) [^12]. |
| - Lesiones focales refractarias: Cirugía conservadora especializada |
| (escisión con preservación uterina o técnicas de reducción) con |
| terapia supresora postoperatoria [^2][^32]. |
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Para optimizar el éxito reproductivo, Chandra et al. (2026) describieron un marco pragmático y de orientación clínica para individualizar el pretratamiento en mujeres infértiles basándose en la morfología uterina y de la JZ:
Paciente con SMA / Dismenorrea severa / Útero globular
│
▼
Realizar examen pélvico bimanual y
beta-hCG en suero/orina
│
┌─────────────────┴─────────────────┐
▼ ▼
beta-hCG positivo beta-hCG negativo
│ │
▼ ▼
Embarazo confirmado; Evaluar para EIP:
Excluir terapia supresora Buscar sensibilidad a la movilización
cervical o anexial, flujo purulento
│
┌─────────────────────┴─────────────────────┐
▼ ▼
Signos de EIP Sin signos de EIP
│ │
▼ ▼
Tratar la EIP con antibióticos Realizar TVUS y
antes de colocar dispositivo excluir neoplasia maligna
intrauterino o realizar - Si la línea endometrial es
procedimientos uterinos irregular, realizar biopsia
- Diferenciar adenomioma focal
de leiomiomas o sarcomas
│
▼
Exclusiones despejadas;
Proceder con la estadificación
de la adenomiosis
ADVERTENCIA CLÍNICA CRÍTICA: LIMITACIONES DE LA ABLACIÓN ENDOMETRIAL
La ablación endometrial (p. ej., ablación térmica, por radiofrecuencia o con rodillo de la cavidad uterina) tiene una alta tasa de fracaso en pacientes con adenomiosis profunda, la cual se define por McCausland y McCausland en 1998 [9:2] y se verifica por Mengerink et al. en 2015 [10:2] como una invasión de más de 2,5 mm de profundidad [9:3][10:3]. Las pacientes con penetración endometrial profunda suelen presentar síntomas persistentes de sangrado abundante y dolor después de la ablación, y se les debe ofrecer la histerectomía en lugar de repetir los procedimientos de ablación [9:4][10:4]. Antes de realizar cualquier ablación endometrial por sangrado uterino anormal, los médicos deben evaluar sistemáticamente a las pacientes para descartar adenomiosis profunda mediante TVUS (ecografía transvaginal) o RM pélvica [6:17][9:5].
El manejo de la adenomiosis en pacientes que desean concebir requiere equilibrar la supresión de los síntomas con los objetivos reproductivos [16:5][5:4]. Todas las terapias médicas eficaces (LNG-IUD, COCPs, Dienogest, análogos de GnRH) previenen la ovulación o alteran la implantación, lo que las hace incompatibles con los intentos activos de concepción [6:20]. Por el contrario, dejar la adenomiosis grave sin tratar se asocia con tasas más bajas de embarazo clínico e implantación embrionaria [5:5], lo que está vinculado a la remodelación de la JZ, la inflamación y la hipercontractilidad [20:4].
Para las pacientes que se someten a IVF/ICSI, una estrategia muy exitosa es la administración de un agonista de GnRH de depósito antes de una transferencia de embriones congelados (FET) [5:6][20:5]. Se ha demostrado que esta supresión temporal con moduladores de GnRH mejora las tasas de embarazo clínico y de nacidos vivos [5:7][20:6], y se asocia con reducciones significativas en el volumen uterino y de las lesiones [21:1][22:2]. Además, una estrategia de congelación total (freeze-all/FET) produce tasas significativamente más altas de embarazo clínico y nacidos vivos en pacientes con endometriosis, mientras que los resultados para pacientes con adenomiosis aislada siguen siendo comparables entre las estrategias de FET y transferencia de embriones (ET) en fresco [52].
La adenomiosis representa un factor de riesgo independiente para resultados obstétricos y neonatales adversos [53]:
La adenomiosis es una afección crónica y progresiva que suele persistir hasta la menopausia [4:15].
La pérdida crónica y abundante de sangre menstrual en pacientes con el fenotipo hemorrágico de la adenomiosis agota con frecuencia las reservas sistémicas de hierro, presentándose como anemia por deficiencia de hierro (ID) [4:16][36:1]. La práctica clínica estándar dicta un protocolo proactivo de detección y manejo:
En casos de sangrado uterino anormal (SUA) agudo y severo que cause inestabilidad hemodinámica o anemia aguda severa, se requiere una estabilización y un manejo rápidos [6:21][29:7].
| Intervención | Resultado objetivo / Meta | Efecto* | Consistencia | Calidad de la evidencia | Ensayos | Contexto clínico, notas y protocolos |
|---|---|---|---|---|---|---|
| SIU-Levonorgestrel (LNG-IUS / LNG-IUD) | Reducción del dolor por dismenorrea | Alta | Alta | Múltiples cohortes y ECA | Reducción sostenida y profunda de las puntuaciones de dolor; liberación local del LNG-IUD, activo hasta por 5 años [16:9][17:3]; el efecto sobre el volumen es inconsistente en la adenomiosis grande [45:1]. | |
| SIU-Levonorgestrel (LNG-IUS / LNG-IUD) | Reducción del flujo menstrual (HMB) | Alta | Alta | Múltiples cohortes y ECA | Reducción significativa de la pérdida de sangre a los 6–12 meses con LNG-IUD [16:10][17:4]. | |
| Dienogest oral (2 mg al día) | Control del dolor por dismenorrea | Alta | Alta | Múltiples ECA | Progestágeno oral continuo; ha demostrado ser altamente eficaz para reducir el dolor pélvico, superando a otras opciones hormonales [12:7][26:4]. | |
| Dienogest oral (2 mg al día) | Reducción del volumen uterino | Alta | Moderada | Múltiples ECA | La dosificación oral continua de 2 mg al día logró de forma continua una reducción del 7.3% en el volumen uterino y una reducción del 14% en el grosor de la zona de unión a los 6 meses [46:3]. | |
| Mifepristona (10 mg al día) | Supresión de la dismenorrea y el dolor | Alta | Alta | ECA multicéntrico | Dosificación oral de 10 mg al día durante 12 semanas; logró una remisión efectiva del dolor del 91.8% y una remisión completa de la dismenorrea del 88.5% en comparación con el placebo [47:1]. | |
| Mifepristona (10 mg al día) | Reducción del volumen uterino | Alta | Alta | ECA multicéntrico | Dosificación oral de 10 mg al día durante 12 semanas; logró una reducción media significativa de 29.3 cm³ en el volumen uterino en comparación con el placebo [47:2]. | |
| Agonistas / Antagonistas de la GnRH | Reducción del volumen uterino y de las lesiones | Alta | Alta | Múltiples ECA | Supresión estrogénica sistémica profunda; Relugolix/GnRHa logra reducciones significativas en el volumen uterino y de las lesiones [21:2][22:3]; requiere terapia hormonal add-back [19:2]. | |
| Embolización de arterias uterinas (UAE) | Resolución del dolor pélvico y del sangrado | Alta | Alta | Ensayo clínico aleatorizado | La UAE logró tasas de resolución completa significativamente más altas para el dolor pélvico (93.3% frente a 66.7%) y el HMB (90.0% frente a 56.7%) a los 6 meses, superando al dienogest [46:4]. | |
| Embolización de arterias uterinas (UAE) | Reducción del volumen uterino | Alta | Alta | Ensayo clínico aleatorizado | La UAE logró una reducción del 17.6% en el volumen uterino y una reducción del 33.5% en el grosor de la zona de unión a los 6 meses [46:5]. | |
| Letrozol a dosis bajas (IA) | Mejora de la dismenorrea / sangrado | Moderada | Moderada | Ensayo piloto aleatorizado | Letrozol 2.5 mg por vía oral tres veces por semana durante 3 meses; comparable a los GnRHa en la mejora de los síntomas, al tiempo que preserva de forma única la menstruación regular [25:6]. | |
| Letrozol a dosis bajas (IA) | Marcadores de receptividad endometrial | Alta | Moderada | Ensayo clínico aleatorizado | La terapia con letrozol previa a la FET mejora significativamente la expresión endometrial de los receptores de progesterona y de la integrina [48:1]. | |
| Ablación por microondas (MWA) | Dismenorrea y dolor pélvico | Moderada | Baja | Ensayo piloto aleatorizado | La MWA guiada por ecografía redujo significativamente la dismenorrea (la NRS disminuyó de 6 a 1) y mejoró la calidad de vida, demostrando una recuperación más rápida que la UAE [7:4]. | |
| AINEs | Alivio de la dismenorrea aguda | Moderada | Moderada | Revisiones sistemáticas | La dosificación programada proporciona un alivio sintomático temporal, pero no reduce las lesiones ni afecta la progresión de la enfermedad [6:26]. | |
| Cirugía conservadora | Preservación de la fertilidad en enfermedad focal | Baja | Baja | Estudios de cohorte | Cirugía de escisión especializada con preservación uterina; la citorreducción conlleva un riesgo de ruptura uterina posoperatoria durante el embarazo [8:7][51:1]. |
*Codificación del renderizador compacto: <effect e="d2p"></effect> donde el código de atributo e de tres caracteres se compone de dirección (u/d/e/q), magnitud (0–3) e impacto en la salud (p/n/x).
Aunque ambos son trastornos inflamatorios crónicos y dependientes de estrógenos que con frecuencia coexisten, representan patologías anatómicas distintas [1:7]. La endometriosis se define por la presencia de implantes de tejido de tipo endometrial fuera de la cavidad uterina, más comúnmente en el peritoneo pélvico, los ovarios y las trompas de Falopio [1:8]. La adenomiosis se define por la invasión de glándulas y estroma endometriales dentro de la pared uterina, penetrando directamente en el miometrio, lo que conduce a la hipertrofia del músculo liso, el agrandamiento uterino globular y el sangrado menstrual abundante [4:18].
Sí, la adenomiosis afecta negativamente los resultados reproductivos. Las mujeres con adenomiosis presentan tasas más bajas de embarazo clínico y de nacidos vivos, junto con un mayor riesgo de aborto espontáneo durante los ciclos de FIV, impulsado principalmente por una peristalsis uterina alterada, inflamación localizada crónica y una implantación embrionaria deficiente [5:8][41:6]. Además, la adenomiosis difusa se asocia significativamente con un mayor riesgo de resultados adversos en el embarazo en comparación con la adenomiosis focal, lo que incluye mayores probabilidades de parto prematuro y trastornos hipertensivos del embarazo [54:2].
La ablación endometrial utiliza energía térmica, radiofrecuencia u otras modalidades para destruir el revestimiento endometrial de la cavidad uterina con el fin de controlar el sangrado abundante [9:6][10:5]. Aunque es eficaz para patologías endometriales superficiales, la ablación tiene una alta tasa de fracaso en pacientes con adenomiosis profunda, que se define como una invasión de más de 2.5 mm de profundidad [9:7][10:6]. El tejido endometrial ectópico atrapado en la profundidad del miometrio continúa proliferando y sangrando de forma cíclica, lo que provoca dolor persistente y sangrado que con frecuencia requiere una histerectomía de rescate [9:8].
Sí. A excepción de una histerectomía total (que es una cura definitiva) o de alcanzar la menopausia natural, actualmente no existe una cura permanente para la adenomiosis [4:19]. Todos los tratamientos farmacológicos supresores —incluidos el LNG-IUD, los progestágenos orales (dienogest), los anticonceptivos orales continuos y los agonistas/antagonistas de la GnRH— funcionan suprimiendo temporalmente la función ovárica y privando de estímulo a las lesiones dependientes de estrógenos [12:8][18:4]. Una vez que se suspenden estas terapias, los síntomas clínicos y el volumen uterino suelen volver a los niveles basales en un plazo de varios meses [12:9][18:5].
No, la histerectomía es el único tratamiento curativo definitivo, pero existen múltiples opciones médicas e intervencionistas que preservan el útero y la fertilidad [6:27][4:20]. Los progestágenos de primera línea (como el dienogest oral continuo de 2 mg o el desogestrel de 75 mcg) y el LNG-IUS han demostrado eficacia para controlar los síntomas, con marcos de manejo también establecidos por las principales sociedades clínicas [6:28][11:2]. Las opciones intervencionistas como la embolización de arterias uterinas (UAE), el ultrasonido focalizado de alta intensidad (HIFU) y la ablación por microondas (MWA) ofrecen un control de síntomas y volumen clínicamente validado y mínimamente invasivo [7:5][49:1][46:6].
Donnez J, Stratopoulou CA, Dolmans MM. Endometriosis and adenomyosis: Similarities and differences. Best Practice & Research Clinical Obstetrics & Gynaecology. 2024;92:102435. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38103509/ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎
Bergeron C, Amant F, Ferenczy A. Pathology and physiopathology of adenomyosis. Best Practice & Research Clinical Obstetrics & Gynaecology. 2006;20(4):511-521. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16563870/ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎
Moldassarina RS. Modern view on the diagnostics and treatment of adenomyosis. Archives of Gynecology and Obstetrics. 2023;308(1):15-24. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37060397/ ↩︎ ↩︎ ↩︎
Schrager S, Yogendran L, Marquez CM. Adenomyosis: Diagnosis and Management. American Family Physician. 2022;105(1):64-71. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35029928/ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎
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